lunes, 25 de abril de 2016

Sorprendido con la máscara abajo


El arma más eficiente de dominación y control es el engaño, el cual se puede nombrar con  eufemismos como diplomacia o buenas maneras; es muy efectivo esconder detrás de una sonrisa fingida las acciones e intenciones dañinas.

A veces la farsa es muy evidente y aparece el profundo abismo que cavan día a día los poderosos, para la muestra un Juan Carlos Echeverry, presidente de ECOPETROL, quien deja ver que para él sólo son dignos de conversación los de la élite a la que pertenece.

En la comisión Quinta de la Cámara de Representantes, se debatía la inconveniencia de hacer explotación petrolera en un área de gran importancia biológica como la Serranía de la Macarena, el Sr. Echeverry le dijo a su interlocutor: “Simplemente una persona que con una tarjeta de profesor viene a decirnos que descubrió que el agua moja...”, seguidamente pide que no lo pongan a discutir con quienes no estén a su nivel.

Echeverry  se imaginó irrespetado porque en su “pensamiento superior” es una afrenta dirigirle la palabra a quien él considera de tan baja categoría como lo sería un profesor universitario; este caso es una particularidad que demuestra como en general los que gobiernan y dirigen son falsos y mal intencionados con la gente del común.

¿Si esta es la forma de comportarse en casa ajena  y en público, como serán estos personajes en sus dominios y en privado?

Lo narrado no es la excepción, es la regla; los que rigen el país casi siempre han sido groseros y hasta traidores de la gente; bastaría con preguntar a algún líder social, indígena, negro o campesino los malos tratos que han tenido que soportar para defender los derechos de sus comunidades.

Que un ciudadano corriente pueda hablar en el congreso es un asunto excepcional, la mayoría de las solicitudes son truncadas y burladas mucho antes en las oficinas y por actuaciones de funcionarios de menor jerarquía pero igual de engreídos.

La “gente de bien” detesta los paros, las marchas, las protestas; engañan diciendo que lo único que hace falta es hablar, cuando precisamente es lo que han venido pidiendo las comunidades por largos periodos de tiempo antes de lograr una movilización; a veces se logra que el poderoso escuche y ellos utilizan este encuentro para burlarse de sus interlocutores, de su lenguaje, de su educación, de sus maneras.

Es una desgracia que tantos dirigentes del país público y privado sean personas que fingen valorar a sus conciudadanos; que mientan con discursos sobre el respeto, el bien común, la inclusión, la mejora social.

De vez en cuando se les sorprende con la máscara abajo.

Nota: Oscar Vanegas, Ingeniero de Petróleos, Magíster en Hidrocarburos es el profesor de la Universidad Industrial de Santander que fue maltratado por Echeverry; este docente es conocido por su defensa de los derechos de las comunidades y la protección de los ecosistemas.

Al día siguiente de estos hechos el presidente Santos suspendió la licencia de exploración de hidrocarburos en La Macarena; pocos días después la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales – ANLA, la revocó. 

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