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viernes, 5 de septiembre de 2014

Hablando desde La Educación Prohibida

De la educación se habla con frecuencia, se le alaba, se le critica, se le pide, se espera mucho de ella, se dice que es el camino para superar todos los problemas sociales, se dice que los estudiantes no quieren aprender, que los maestros son malos, que para el gobierno no es una prioridad, que la escuela es aburrida, que las familias no hacen su tarea... Se dice que...

Lo que se ha hecho hasta hoy en educación tiene aciertos, muchos, pero también hay que evidenciar sus precariedades, sus malos resultados, sus efectos dañinos.

El modelo de educación imperante sigue soportado en el adiestramiento, en lo instrumental, en la competencia; además se le ha integrado el Fordismo, que se expresa en estandarización, masificación y productividad; buscando como fin lograr grandes volúmenes de sujetos con información y un parecer similares, que puedan integrarse eficazmente al modelo de producción y consumo que rige la sociedad.

La educación debe ser mucho más que formar trabajadores calificados y adiestrados, que formar consumidores voraces y con capacidad de compra; la educación debe mantener y animar el gusto humano por el conocer, por el aprendizaje; hay que ayudar a los estudiantes a cultivarse y desde ahí dejar brotar, dejar emerger... Dejarlos seguir sus caminos; a esta sociedad del control y la productividad le asusta lo anterior ... Se dirá que se pierden tiempos, que se pierden recursos, que se pierden los muchachos; a este decir no hay que temerle, por el contrario hay que rebatirlo.

La educación debe estar centrada en el estudiante y no en el modelo de producción y consumo; además debe ser vivida desde el respeto, la responsabilidad, el amor; frente a esto alguien puede decir: “nuestro Plan Educativo Insitucional está construido desde el Desarrollo Humano”, pero este término o cualquier otro de moda, utilizado para nombrar un plan educativo no logra la transformación; ésta sólo se da en la medida que lo escrito sea consonante con el vivir de la comunidad educativa; y desafortunadamente los espacios de educación, independiente de cómo se les nomine, siguen animando a los chicos a la competencia, a la separación, a la exclusión... y por tanto a lo inhumano y trágico que esto conlleva.

El sistema educativo hace parte del modelo social y en esta sociedad lo preponderante es la acumulación de objetos y dinero, todo se tasa en monedas; de allí se deriva que es recurrente escoger que estudiar basándose en la paga que se recibirá cuando se ejerza, no importa que tan interesante pueda serle a alguien lo aprendido, prima la recompensa financiera.

Al ser la educación uno de los hilos del tejido social esta no puede ser criticada y mejorada observándola como unidad separada del resto del vivir en sociedad, para modificar la educación hay que pasar también por modificar nuestras expectativas como sociedad, nuestra manera de ser humanos.

El camino hacia una educación que responda mejor a nuestra necesidad de seguirnos humanizando, de ser felices, es un trayecto exigente, difícil, las respuestas no son evidentes ni fáciles de aplicar; pero es necesario abordarlo con seriedad, con rigor, con entereza. Hay que resolver muchas preguntas, preguntas-camino, preguntas-tensión, preguntas-inicio; habrá que seguir preguntando por ejemplo:

¿Cómo integrar la diversidad de individuos y culturas con la necesidad de educación de la sociedad?

¿Cómo conciliar las necesidades e intereses de la sociedad con lo que el estudiante desea y necesita aprender?

¿Cómo lograr que el centro sea el estudiante y no el modelo de producción y consumo?

¿Cómo interesar a tantos estudiantes apáticos frente a su educación?

¿Cómo lograr el trabajo disciplinado y riguroso de la comunidad educativa (estudiantes, familias, profesores, administradores) en un mundo que predica y practica el facilismo?

En estas y muchas otras preguntas hay gente pensando y actuando: estudiantes, maestros, familias, gobiernos, industrias...


La película La Educación Prohibida es un buen recurso para cultivar un ambiente de reflexión alrededor de lo tratado en este artículo, en ella se visibilizan experiencias que se alejan del modelo tradicional; individuos, sociedades y culturas están intentando otros caminos, otro sentir, otro esperar, otro crear de la educación... 

Disfrute el trailer y si lo cautiva: viva, piense, sienta, imagine, alrededor de las propuestas-sueños de una película que se pregunta de manera profunda por nosotros, pero fundamentalmente por el mañana de todos.

@jairmontoyatoro
jairmontoyatoro@gmail.com

Ver el trailer de La Educación Prohibida


Ver la película La Educación Prohibida


jueves, 23 de mayo de 2013

Película La Educación Prohibida -

“La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate-reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.”

Ella permite el abordaje de las experiencias en ocho países y de más de 90 educadores que se han embarcado en propuestas educativas alternativas.

Disfrute el trailer y si lo cautiva viva, piense, sienta, imagine alrededor de las propuestas-sueños de una excelente película que se pregunta de manera profunda por nosotros, pero fundamentalmente por el mañana de todos...

jairmontoyatoro@gmail.com
@jairmontoyatoro

Trailer de "La Educación Prohibida"



Película completa "La Educación Prohibida"



martes, 26 de febrero de 2013

El Valor de Educar - Fernando Savater -

"Es cierto, sin embargo, que la educación parece haber estado perpetuamente en crisis en nuestro siglo, al menos si hemos de hacer caso a las insistentes voces de alarma que desde hace mucho nos previenen al respecto. Cuando ahora confiese, amiga mía, que este libro responde a mi preocupación por la crisis actual de la educación es probable que muchos se encojan de hombros: ese triste cuento ya lo hemos oído tantas veces... Aun así, creo que es posible señalar peculiaridades inquietantes en el estadio crítico que hoy atravesamos. 

Por decirlo con palabras de Juan Carlos Tedesco, cuyo libro El nuevo pacto educativo ha sido una de mis mejores ayudas a lo largo de estas páginas, la crisis de la educación ya no es lo que era: «No proviene de la deficiente forma en que la educación cumple con los objetivos sociales que tiene asignados, sino que, más grave aún, no sabemos qué finalidades debe cumplir y hacia dónde efectivamente orientar sus acciones.» En efecto, el problema educativo ya no puede reducirse sencillamente al fracaso de un puñado de alumnos, por numeroso que sea, ni tampoco a que la escuela no cumpla como es debido las nítidas misiones que la comunidad le encomienda, sino que adopta un perfil previo y más ominoso: el desdibujamiento o la contradicción de esas mismas demandas.

¿Debe la educación preparar aptos competidores en el mercado laboral o formar hombres completos? ¿Ha de potenciar la autonomía de cada individuo, a menudo crítica y disidente, o la cohesión social? ¿Debe desarrollar la originalidad innovadora o mantener la identidad tradicional del grupo? ¿Atenderá a la eficacia práctica o apostará por el riesgo creador? ¿Reproducirá el orden existente o instruirá a los rebeldes que pueden derrocarlo? ¿Mantendrá una escrupulosa neutralidad ante la pluralidad de opciones ideológicas, religiosas, sexuales y otras diferentes formas de vida (drogas, televisión, polimorfismo estético...) o se decantará por razonar lo preferible y proponer modelos de excelencia? ¿Pueden simultanearse todos estos objetivos o algunos de ellos resultan incompatibles? En este último caso, ¿cómo y quién debe decidir por cuáles optar? Y otras preguntas se abren, por debajo incluso de las anteriores hasta socavar sus cimientos: ¿hay obligación de educar a todo el mundo de igual modo o debe haber diferentes tipos de educación, según la clientela a la que se dirijan?, ¿es la obligación de educar un asunto público o más bien cuestión privada de cada cual?, ¿acaso existe obligación o tan siquiera posibilidad de educar a cualquiera, lo cual presupone que la capacidad de aprender es universal? Pero vamos a ver: ¿por qué ha de ser obligatorio educar? Etc., etc."

Savater Fernando. El valor de educar.

jairmontoyatoro@gmail.com
@jairmontoyatoro
Ir al libro el Valor de Educar de Fernando Savater 

viernes, 15 de febrero de 2013

Plegaria del estudiante - Humberto Maturana

¿ Por qué me impones
lo que sabes
si quiero yo aprender
lo desconocido
y ser fuente
en mi propio descubrimiento?

El mundo de tu verdad
es mi tragedia;
tu sabiduría,
mi negación;
tu conquista,
mi ausencia;
tu hacer,
mi destrucción.

No es la bomba lo que me mata;
el fusil hiere,
mutila y acaba,
el gas envenena,
aniquila y suprime,
pero la verdad
seca mi boca
apaga mi pensamiento y
niega mi poesía, me hace
antes de ser. No quiero la verdad,
dame lo desconocido.

Déjame negarte al hacer mi
mundo para que yo pueda
también ser mi propia
negación y a mi vez ser
negado. ¿Cómo estar en lo
nuevo sin abandonar lo
presente? No me instruyas,
déjame vivir viviendo junto
a mí; que mi riqueza
comience donde tu acabas,
que tu muerte sea mi
nacimiento.

Me dices que lo
desconocido no se puede
enseñar, yo digo que
tampoco se enseña lo
conocido y que cada hombre
hace el mundo al vivir.

Dime, que yo tejeré sobre tu
historia; muéstrate para que
yo pueda pararme sobre tus
hombros. Revélate para que
desde ti pueda yo ser y
hacer lo distinto; yo tomaré
de ti lo superfluo, no la
verdad que mata y congela;
yo tomaré tu ignorancia
para construir mi inocencia.

¿No te das cuenta de que
has querido
combatir la guerra
con la paz, y la paz
es la afirmación de la guerra ?

¿No te das cuenta
de que has querido
combatir la injusticia
con la justicia,
y que la justicia
es la afirmación
de la miseria?

¿No te das cuenta
de que has querido combatir
la ignorancia
con la instrucción
y que la instrucción
es la afirmación
de la ignorancia
porque destruye
la creatividad?

Tu conocimiento
nos muestra el mundo
o lo niega,
porque es la historia
de tus actos,
o lo negará porque
despertando tu imaginación
te llevará a cambiarlo

Deja que lo nuevo
sea lo nuevo
y que el tránsito
sea la negación del presente;
deja que lo conocido
sea mi liberación,
no mi esclavitud.

No es poco lo que te pido.
Tú has creído
que todo ser humano
puede pensar,
que todo ser humano
puede sentir.
Tú has creído
que todo ser humano
puede amar y crear.

Comprendo pues tu temor
cuando te pido
que vivas
de acuerdo a tu sabiduría
y que tú respetes
tus creencias;
ya no podrás predecir
la conducta de tu vecino,
tendrás que mirarlo;
ya no sabrás
lo que él te dice escuchándote,
tendrás que dejar poesía
en sus palabras.

El error será
nuevamente posible
en el despertar
de la creatividad,
y el otro tendrá presencia.
Tú, yo y él tendremos
que hacer el mundo.
La verdad perderá
su imperio
para que el ser humano
tenga el suyo.

No me instruyas,
vive junto a mí;
tu fracaso es
que yo sea
idéntico a ti.

Tomada de El sentido de lo humano de Humberto Maturana Romecín

jairmontoyatoro@gmail.com

@jairmontoyatoro


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